El Núcleo del Demonio: Dos errores fatales en Los Álamos
La era de la bomba atómica en Los Álamos (1942-1946) incluyó experimentos de criticidad nuclear arriesgados con material fisible. El núcleo de plutonio de 6,2 kg usado para la bomba Fat Man fue apodado 'Núcleo del Demonio' tras alcanzar por accidente la masa crítica en dos incidentes fatales. En cada caso, la reacción nuclear descontrolada produjo irradiación letal y la muerte del científico involucrado.
Los Álamos y la criticidad nuclear

La criticidad nuclear se define como un incremento accidental de las reacciones en cadena en un material fisible. En Los Álamos, el grupo de ensayos críticos del Proyecto Manhattan preparaba una esfera de plutonio-galio de 6,2 kg (remanente de la Fat Man) para estudios de masa crítica, apodada el 'Núcleo del Demonio'. Este núcleo fue usado en experimentos con reflectores de tungsteno y berilio destinados a medir su cercanía al punto crítico. Tales ensayos se describieron como 'cosquillear la cola del dragón', frase acuñada por físicos del laboratorio para ilustrar lo peligroso de jugar con la criticidad.
'Cosquillear la cola de un dragón dormido'
Harry Daghlian: el primer accidente (1945)

En la noche del 21 de agosto de 1945, el físico Harry K. Daghlian Jr. realizaba un experimento de masa crítica en solitario en el sitio Omega de Los Álamos. Violando los protocolos de seguridad, apiló ladrillos de carburo de tungsteno alrededor del núcleo esférico de plutonio para acercarlo a la criticidad. Al colocar el quinto ladrillo, el contador Geiger advirtió el riesgo de criticidad; al intentar retirarlo, el ladrillo cayó sobre la esfera, volviéndola súbitamente supercrítica. Daghlian apartó el ladrillo, pero había recibido una dosis letal de radiación. Murió 25 días después, el 15 de septiembre de 1945, convirtiéndose en la primera víctima fatal de un accidente de criticidad.
Louis Slotin: el segundo accidente (1946)

El 21 de mayo de 1946 Slotin realizaba una demostración crítica con el mismo núcleo de plutonio que había matado a Daghlian. Él sostenía dos semiesferas de berilio alrededor de la esfera de plutonio, usando un destornillador como separador. De pronto, el destornillador resbaló y las semiesferas colapsaron sobre el núcleo, volviéndolo supercrítico. Se produjo un intenso destello azul y una fuerte radiación; Slotin instintivamente apartó las piezas con la mano, deteniendo la reacción y salvando a siete colegas. Sin embargo, él recibió una dosis letal (casi 1000 roentgens) y falleció nueve días después, el 30 de mayo de 1946.
Repercusiones y protocolos de seguridad nuclear
Los accidentes en Los Álamos impulsaron cambios profundos en la cultura de seguridad. Tras la muerte de Slotin, quedaron prohibidos los ensayos manuales con núcleos subcríticos; los experimentos críticos pasaron a realizarse a distancia por control remoto, con los científicos alejados decenas de metros del material fisible. Además, se estableció la regla de operar en equipo (mínimo dos personas) y usar herramientas especializadas en lugar de objetos improvisados. Aquellas tragedias aceleraron la adopción de protocolos estrictos de seguridad nuclear, sentando las bases de las normas modernas de protección radiológica.
El legado del Núcleo del Demonio
El 'Núcleo del Demonio' fue finalmente usado en la prueba nuclear Able (Operación Crossroads) el 1 de julio de 1946. Los datos recopilados ayudaron a comprender la eficiencia del arma atómica, mostrando que los accidentes habían generado lecciones valiosas. La historia de Daghlian y Slotin sigue siendo un recordatorio aleccionador: su sacrificio condujo a medidas de protección más rigurosas y destacó el respeto que exige trabajar con material crítico. El legado del núcleo advierte sobre los peligros de la criticidad y subraya la importancia del cumplimiento estricto de los protocolos de seguridad en la investigación nuclear.
